DECLARACIÓN PÚBLICA
La Comisión del Codex Alimentarius, fue creada en 1963 por la FAO y la OMS para desarrollar normas alimentarias, reglamentos y otros textos relacionados con la calidad e inocuidad de los alimentos e incorpora 184 países miembros, entre ellos Chile. Este importante organismo internacional define un alimento de consumo humano como “Toda sustancia, elaborada, semielaborada o bruta, que se destina al consumo humano, incluyendo las bebidas, el chicle y cualesquiera otras sustancias que se utilicen en la fabricación, preparación o tratamiento de los alimentos” (sic).
Esta definición aceptada por la mayoría de los países, entre los que se encuentra Chile, no diferencia entre alimentos que favorecen la salud y aquellos que contienen ingredientes capaces de actuar como verdaderas toxinas, constituyendo un factor condicionante de enfermedad.
Distintos estudios, han comprobado que el consumo excesivo de alimentos altos en sal, azúcar, jarabe de maíz de alta fructosa, grasa saturadas y grasas trans, asociado a dietas carentes de fibra, minerales y vitaminas, entre otros, son las principales razones dietéticas , por la que han aumentado la hiperactividad infantil, el sobrepeso, obesidad, diabetes, problemas cardiovasculares y algunos tipos de cáncer en diversos grupos etarios de la población.
La actual situación de salud que enfrenta Chile, reflejada públicamente en la última Encuesta Nacional de Salud (2009-2010), está seriamente marcada por un cambio de los hábitos alimentarios de la población hacia productos identificados como causantes de daño crónico, agregado a una escasa ingesta de alimentos vegetales que fueron base de la alimentación de nuestros padres y abuelos, lo que se agrava por conductas sedentarias.
La discusión en el Parlamento sobre los productos que serán regulados o prohibidos para consumo infantil, ha conmocionado a la opinión pública y a la industria de alimentos, que produce de acuerdo a patrones internacionalmente aceptados, aunque no siempre saludables. Sin embargo, en el marco de la Responsabilidad Social Empresarial, algunas empresas ya están haciendo esfuerzos por mejorar sus productos y contribuir a la salud de la población, a la vida y no a la enfermedad y a la muerte, en desmedro de los recursos humanos potenciales del país.
La definición de “comida chatarra” no se limita a la comida rápida, ni es exclusiva de los productos envasados, también incluye algunas comidas que los niños reciben en sus hogares, donde se festeja a los menores con enormes dosis de azúcar, grasas insanas y sodio. La paradoja es que para manifestarles nuestro amor los intoxicamos.
Chile,ocupa el tercer lugar en el mundo como consumidor de bebidas gaseosas azucaradas, el tercer lugar en Latinoamérica en consumo de golosinas y galletas dulces, el 10° lugar en el mundo entre los consumidores de helados y postres lácteos azucarados, siendo el primero en América Latina en el consumo de estos productos.
El consumo de pan fabricado con harina refinada es también uno de los records nacionales. Nuestros hábitos alimentarios actuales están plagados de productos chatarra y para mejorar esto, se requiere de acciones mancomunadas en todos los frentes.
El Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile, apoya las medidas que se han propuesto en el Parlamento, considera necesario además, combatir el sedentarismo en niños y adultos. Los cambios en la rotulación se requieren para presentar una etiqueta sencilla, clara, educativa, legible, que acompañada de capacitación para su correcta lectura pueda orientar a las personas a realizar una mejor elección de compra. Estamos seguros de que son intentos valiosos, pero las medidas serán inútiles si no van acompañadas de una política sistemática de educación en alimentación y nutrición del consumidor.
En todo lugar donde se alimenten grupos de personas, es necesario disponer de asesoría técnica de un Nutricionista Universitario, pero, especialmente es en las salas cunas y jardines infantiles y los colegios, donde es posible aplicar las mayores acciones educativas, que permitan la formación de conductas y hábitos saludables y la modificación de hábitos erróneos y a la protección de su desarrollo. Esta meta puede ser alcanzada insertando al Nutricionista Universitario en acciones de supervisión y educación alimentaria permanente, con grupos de profesores, estudiantes y apoderados. En casinos de empresas e instituciones, el Nutricionista puede contribuir a promocionar hábitos saludables de alimentación, ya que muchos adultos que comen en estos lugares, son padres y madres de familia que deben ser los responsables de educar y crear hábitos en sus hijos, sin olvidar la protección del estado nutricional de los adultos mayores.
A partir del 6 de mayo de 1939, se inició en Chile la formación de profesionales especializados en Alimentación y Nutrición, que desde los años 60 de titulan como Nutricionistas Universitarios, actualmente, con cinco años de formación y grado de Licenciatura. Cada año reciben su título cerca de mil nuevos profesionales egresados de 58 escuelas, pertenecientes a 28 universidades acreditadas. Chile cuenta con un valioso capital humano profesional en alimentación y nutrición, subutilizado en el contexto de la malnutrición por exceso y enfermedades asociadas a la dieta.
La población no tiene acceso a consulta de libre elección FONASA o ISAPRES, para recibir una orientación alimentaria familiar y prevenir las patologías que se han convertido en una preocupación mundial. En los establecimientos escolares no existe exigencia de asesoría de Nutricionista Universitario y en Servicios de Alimentación Colectiva, se considera al Nutricionista solo para funciones de administración y gestión de la producción.
Señor Presidente de la República: Solicitamos a usted y a la Primera Dama de la Nación, se nos permita ser parte de la solución nacional, modificando la legislación de FONASA para incorporar la consulta de Nutricionista Universitario al sistema de libre elección, solicitamos que se incorpore a los Nutricionistas Universitarios de Chile en el Programa Elige Vivir Sano y se exija asesoría nutricional al interior de los Colegios, Salas Cunas y Jardines Infantiles privados, así como en otras instancias similares. Estamos dispuestos, somos profesionales de la salud que velamos por el buen estado nutricional de nuestro pueblo, somos quiénes por formación profesional y competencias disciplinarias estamos calificados y nos corresponde colaborar para que nuestro país salga del estado epidemiológico y catastrófico en que se encuentra. Deseamos evitar que la población chilena siga enfermando y tememos que si no se realizan intervenciones prontas y acertadas, el país terminará por convertirse en breve plazo, en un PAIS DE ENFERMOS CRONICOS, que gastará parte importante del desarrollo económico en la mantención de los enfermos actuales y futuros.
Por el Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile A.G.
Nelba Villagrán Arias
Presidente Nacional
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